
Pese a las dificultades, el sector de la fabricación electrónica se esfuerza por resistir y prosperar. Consideradas esenciales, las fábricas asociadas a IPC se encargan de suministrar equipos electrónicos al sector médico, entre otros ámbitos vitales como la seguridad nacional y las infraestructuras.
Los ventiladores, los respiradores y los tensiómetros son solo algunos de los productos que salen de la fabricación relacionada con la sanidad. En este artículo veremos por qué la certificación IPC es un factor decisivo para la recuperación y la estabilidad del sector de los EMS mientras el país empieza a pasar a la «nueva normalidad».
Los efectos de la pandemia de coronavirus en el sector de los EMS
El panel de COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) registra 11.874.226 casos confirmados y 545.481 muertes en todo el mundo en el momento de escribir esto. En Estados Unidos hay 2.982.900 casos y 131.065 muertes, según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Lo que esto significa para el sector de la fabricación electrónica se aprecia en las cadenas de suministro de componentes. Las restricciones de movimiento provocan retrasos de envío de cuatro a doce semanas, lo que se traduce en escasez de componentes.
La alta prioridad y la fuerte demanda de los pedidos médicos ejercen una presión enorme sobre los distribuidores y los proveedores. Y el sector médico no es el único. El de las comunicaciones también trabaja para atender la creciente demanda de redes inalámbricas y de conectividad general, ya que muchas organizaciones han pasado a la cultura del trabajo desde casa.
Esta encuesta de la Electronic Components Industry Association (ECIA) registra un aumento de las ventas de componentes electrónicos en junio respecto a los meses anteriores. Pero por el cuello de botella de la cadena de suministro, las empresas de EMS tienen dificultades para seguir el ritmo de la demanda creciente.
Medidas que está tomando el sector de los EMS para recuperarse de la pandemia
A medida que Estados Unidos empieza a pasar a un entorno menos restrictivo, las empresas de EMS necesitan una estrategia de reapertura. Según esta encuesta de la Electronic Components Industry Association (ECIA), los fabricantes de componentes electrónicos están modificando su actividad diaria de las siguientes formas:
- Se mantendrán los entornos de trabajo a distancia
- Los viajes deben limitarse: solo se permiten los más necesarios
- El 75 % de la plantilla volverá a las instalaciones
Qué deben hacer los fabricantes de electrónica para avanzar
La situación del sector se considera todavía imprevisible. Por eso hay que mantener la adaptabilidad, la resiliencia y unas líneas de comunicación nítidas, para que el sector de los EMS pueda responder adecuadamente a las cambiantes exigencias del mercado. Y ahí es donde entran la necesidad de certificación IPC y las clases IPC en línea.
La certificación IPC normaliza el proceso de fabricación de todas las instalaciones asociadas a IPC. Esa normalización permite que la cadena de suministro electrónica fluya con soltura en todo el mundo. Hasta la fecha, IPC cuenta con más de 6.000 socios en todo el planeta que dan soporte no solo al sector médico, sino también a otros sectores críticos.
Las clases presenciales de IPC en Blackfox siguen disponibles incluso durante la pandemia de COVID-19, con un plan riguroso de seguridad para alumnos e instructores. Blackfox ofrece además clases teóricas IPC en línea para las certificaciones CIS, CSE y CIT, mientras que el examen se realiza a través de IPC EDGE 2.0 con supervisión a distancia.
Hoy más que nunca, las empresas de EMS deben conceder un gran valor a la coordinación global. Los flujos transfronterizos de piezas y sistemas electrónicos exigen cadenas de suministro fiables. La necesidad de líneas de comunicación estables entre las empresas explica por qué las normas IPC son hoy más decisivas y no deben sacrificarse.
