
Todos los sectores que sintieron el impacto de la pandemia siguen todavía recuperándose de sus consecuencias. Para la fabricación electrónica, 2020 resultó completamente disruptivo e imprevisible.
Los retrasos en el movimiento del mercado de la PCB casi paralizaron el sector y crearon un efecto dominó en toda la cadena de suministro, de las paradas de fábrica a los retrasos en el prototipado, lo que terminó retrasando las ventas. Por suerte, pese a estas dificultades, los fabricantes de electrónica sobrevivieron a la pandemia de COVID-19.
Y aunque estamos ya en los últimos meses de 2021, sigue siendo cierto que no hay garantía de estabilidad, sobre todo con el virus todavía presente. Las empresas deben permanecer atentas y seguir innovando con rapidez para resolver los retos del sector a medida que aparecen.
Este artículo repasa tres retos del sector de la fabricación electrónica en 2021 y cómo las empresas pueden sobrevivir invirtiendo en un curso IPC para su personal.
Una demanda creciente de dispositivos electrónicos inteligentes
En los dos últimos años, la electrónica inteligente se ha convertido en una necesidad en nuestra vida, porque casi todo pasó a estar en línea. Eso disparó la demanda de dispositivos electrónicos más nuevos e inteligentes. Los consumidores querían que todo en su casa fuera inteligente. Y, además, pedían a gritos dispositivos inteligentes más pequeños y vestibles, como relojes inteligentes y pulseras de actividad.
Esa demanda de dispositivos electrónicos más pequeños y flexibles añadió otra capa a la fabricación electrónica y, con ella, varios retos que cumplir. Estos dispositivos exigen montar piezas minúsculas.
No muchas empresas son capaces de montar dispositivos inteligentes pequeños. Con un número limitado de fabricantes que cuentan con las tecnologías de microdosificación necesarias para montar dispositivos inteligentes de ese tamaño, el sector podría tener problemas serios si las empresas no actúan pronto.
Ciclos de vida de producto más cortos
Los avances tecnológicos constantes y el comportamiento cambiante del cliente influyen directamente en el ciclo de vida del producto electrónico medio. Los dispositivos de moda, como los teléfonos, los relojes inteligentes y las pulseras de actividad, pueden aparecer y desaparecer rápidamente. Tu teléfono nuevo puede quedarse anticuado en unos meses.
Ese cambio rápido del comportamiento del consumidor genera retos en la gestión de la cadena de suministro, como fluctuaciones en la producción. Como consecuencia, las empresas necesitan mantener inventarios más amplios o depender en gran medida de rotaciones de inventario más rápidas. Eso eleva los costes globales de inventario, lo que a la larga perjudica la cuenta de resultados.
Como a los fabricantes les resulta difícil predecir y mantener con precisión sus objetivos de producción, necesitan impulsar variantes de producto más nuevas y complejas si quieren sobrevivir, y mucho más si quieren seguir siendo competitivos. Las empresas tendrán además que aprender rápido a reconfigurar sus líneas de producción para atender la demanda del consumidor manteniendo bajos los costes.
Más atención a los requisitos ambientales
A medida que los consumidores son más conscientes de la seguridad ambiental, la usan como criterio para apoyar un producto o una marca. Dirigir un negocio debería implicar siempre ser consciente de las consecuencias de explotar el medio ambiente en beneficio propio. Y hoy eso es aún más cierto.
Las empresas de servicios de fabricación electrónica (EMS) deben considerar con más cuidado la seguridad ambiental si quieren que los consumidores más concienciados sigan apoyando los productos que lanzan. Eso significa explorar procesos y soluciones de montaje más respetuosos con el medio ambiente.
Lo que viene después de forma natural es la demanda de productos eficientes en energía. Las empresas deben encontrar formas innovadoras de desarrollar productos que cumplan esas exigencias sin sacrificar los costes de fabricación y de venta.
Conclusión
Aunque estos retos son exigentes, un fabricante puede afrontarlos actualizando constantemente las destrezas de su personal de montaje. La formación IPC es una de las cosas que pueden desempeñar un papel decisivo, porque la comunidad internacional reconoce el certificado IPC como el patrón de referencia de la formación en montaje.
Invertir en cursos técnicos como un curso IPC y un curso de formación en soldadura para los empleados de la línea de montaje les permite capear cualquier reto que el sector afronte hoy o que pueda surgir en el futuro.
Si te interesa matricular a tu personal de montaje en un curso IPC y un curso de formación en soldadura, ponte en contacto con Blackfox en el (888) 837-9959 o en sharonm@blackfox.com.



